jueves 21 de junio de 2018


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por Benjamín Urdemales

El Diagnóstico de la Semana

El Diagnóstico de la Semana

8 de enero del año 2018

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Por Benjamin Urdemales || Luego de una corta, pero muy abultada en acontecimientos, primer semana del año, podría decirse que comienza propiamente el 2018, pero la verdad es que ya comenzó incluso antes de que termine el 2017. Y es que el transcurso de los hechos que se vienen dando desde las últimas semanas del año pasado no dejan de sorprender y asustar.

El analista del mayor y más agudo olfato para la política

El Gobierno Nacional, muy atinadamente decidió jugar las fichas en la apuesta que le ocasionaría el mayor costo político que trae aparejada la impopularidad, justo en la mitad de un mandato, amparándose en un capital que todavía no se agota.

Y así comenzó, a finales del 2017, con el ya anunciado paquete de reformas tributaria, fiscal, laboral y previsional que casi le cuesta un argentinazo en el siempre fatídico diciembre.

Sin embargo se pudo pasar por el percance, no sin pagar el costo de una medida impopular y muy rechazaada, sumado al costo que generó la represión en un país en el que todavía hay un vasto sector de la población que padece de fobia a los uniformes y al orden.

Solo queda pendiente la Reforma Laboral, otro aspecto del paquete de reformas proyectadas que sin dudas traerá cola y reacciones… sobre todo en el sector sindical. Si estas reformas se hubieran hecho apenas comenzó la administración Macri, allá por el inicio del 2016, quizás el Gobierno no hubiera sobrevivido. Aplicar estas medidas sobre el final de un mandato tampoco hubiera resultado estratégico.

Por ello creemos el timing es acertado. Luego de estas impopulares medidas que el Gobierno asegura que necesita para que las cosas marchen sobre ruedas, no se podría esperar nada peor -esperemos-, y solo quedará tiempo suficiente -dos años- para recoger las primicias del nuevo modelo de país y recuperar, en ese interín, la imagen magullada de estos dos primeros años.

Lo cierto es que por ahora aun quedan algunos sinceramientos, sobre todo tras la devaluación encubierta de unos días atrás, que habrá que tragar. Se vienen nuevos aumentos en los servicios, transporte, alimentos y combustibles. Y en medio de todo esto hay una innegable ola de despidos virtuales, que no pueden ser interpretados como simples finalizaciones de contratos.

El optimista quiere creer que todo esto en algún momento tiene que parar, y en este sentido se espera que la pendiente hacia arriba comience luego de la flexibilización laboral que se estaría tratando en febrero.

Para pasar por este trance, el Gobierno Nacional continúa aprovechando la tormenta judicial que cae sin piedad sobre ex funcionarios K, sindicalistas y sobre la propia ex familia presidencial, cada día más complicados en la Justicia, cada semana sumando nuevos detenidos preventivamente mientras se los investiga en causas tan escandalosas que llegan a superar la imagiación.

LA FASTUOSIDAD DE MILAGRO SALA VOLVIÓ A SER NOTICIA

La detención de Marcelo Balcedo, titular de SOEME y empresario de medios, en Uruguay, suma un nuevo capitulo y una nueva figurita a la seguidilla de ex funcionarios K detenidos por corrupción. La fastuosidad con la que vivía el gremialista era tal, que los vecinos uruguayos pensaban que se trataba de un narco. Autos de lujo, una principesca mansión y hasta un avión entre los embargos dan cuenta de la impunidad con la que se manejaba este supuesto defensor de los derechos laborales.

Casi en sintonía, aunque adelantados, en Jujuy se volvió a mostrar el lado fastuoso de Milagro Sala y compañía tras un megaoperativo de allanamientos en los que se volvió a secuestrar autos de lujo, camionetas, cuatriciclos que permanecían suatraídos a la acción de la Justicia, escondidos en depósitos y garages de empresarios y profesionales ligados a la Megacausa.

Una denuncia de la AFIP impulsó estos nuevos allanamientos en los que se dio con una importante cantidad de documentación que complican aun más la situación de Milagro Sala y su entorno familiar, y que van cerrando el cerco al ex gobernador y algunos funcionarios que habrían formado parte de la asociación ilícita que tendría raíces y brotes hasta en las más altas esferas del gobierno nacional anterior.

Como para darle un toque de color, uno de los detenidos en estos operativos fue aprehendido in-fraganti con un bolsón de dinero y joyas, el mejor estilo José López.

Como con Al Capone, pareciera ser que a Milñagro Sala la van a “clavar” con la cuestión impositiva. Y es que todo ese dinero faltante del que aun no tenemos noticias, paradero ni destino, tuvo que haber pasado por algún proceso de lavado de activos, y es justamente lo que ahora investiga la Justicia bajo la denuncia del ente recaudador. Y ello constituye quizás la pata más firme en una Megacausa que, según los fiscales, debió dividirse en tres por cuestiones metodológicas.

Con la prórroga de la prisión preventiva de Milagro Sala, que acordó el Superior Tribunal de Justicia, se llega al máximo legal permitido en cuanto a este tipo de detención, abriendo una recta final que tendría que desembocar en la elevación a juicio oral y público antes del año que viene.

Según los fiscales todo está encaminado a ello.  De hecho prevén que el juicio comience en entre febrero y marzo, siempre y cuando la defensa de la ex lider tupaquera no recurra a la estrategia de las dilaciones y obstaculización procesal en la que ya han dado sobradas muestras de una expertise excepcional.

Sin embargo, fuera de las causas de Milagro Sala, y aun en el ambito judicial, el Gobierno Provincial pasa por un trance algo pesado debido a dos bochornos mayúsculos que ha sufrido en las últimas semanas.

EX FUNCIONARIOS COMPLICADOS

El primero fue el escándalo policial en que se vio envuelto el joven ex director de Juventud de la Provincia, Matías Rivera, quien protagonizó un accidente de tránsito antes de entrar en un percance con policías, hechos que derivaron en su detención tras constatar un grado de alcoholemia superior al permitido.

El funcionario renunció a su cargo luego de intentar una penosa defensa en las redes sociales en la que llegó a amenazar al periodismo por difundir la información. Se fue con más pena que gloria, sin más apoyo que el de su círculo cercano de colaboradores, mientras el Gobierno miró hacia otro lado luego de soltarle la mano.

El otro hecho vino a suceder justamente la semana pasada cuando se conoció sobre la imputación como “encubridor”, en el marco de la causa Matías Puca, al ex presidente del Instituto de Seguros de Jujuy, Pablo Perovic.

Una situación realmente confusa pues al ex funcionario se lo investiga por unas supuestas conductas, denunciadas por comerciantes de autopartes quienes, según la fiscalía, lo indicaron como comprador de repuestos para un Chevrolet Agile, vehículo que se determinó fue el protagonista del accidente que terminó en la muerte del joven carrocero maimareño.

Perovic se presentó espontáneamente a la Justicia y rebatió todas y cada una de las acusaciones, exponiendo pruebas y dejando en claro que no tiene nada que ver con algún supuesto encubrimiento del supuesto autor del hecho, persona que aun no se ha determinado de quién se trata, ni con la compra de repuestos de un automóvil que aseguró no poseer ni tener conocimiento de que algún familiar o amigo posea.

Es decir que tenemos, aparentemente un supuesto encubridor pero aun no tenemos al encubierto. Una situación realmente inimaginable ni en los hipotéticos casos de consulta de ávidos estudiantes al profesor.

Luego de tres meses la Justicia no ha dado respuestas en torno a la resolución de este caso. Una serie de complicaciones se presentaron hasta para identificar al vehículo protagonista. Se ha logrado determinar un modelo y color, pero aun no se ha determinado la titularidad del vehículo en cuestión, a pesar de tener un sistema de cámaras de seguridad que se anuncio en su momento con bombos y platillos..

Lo que lleva a preguntarnos, si este costoso sistema de vigilancia no puede identificar el dominio de un vehículo y dar con el autor de un crimen; si las imágenes que provee son de tan pésima calidad, tal cual lo admitieron los fiscales en reiteradas oportunidades ¿para qué sirve?

Al parecer quienes realizan esta investigación se basan más en supuestos y rumores que circulan por las redes sociales más que en hechos y evidencia.  No es para nadie extraño que, luego de que se produjo la lamentable muerte de Matías Puca, inmediatamente corrieron los rumores con tinte e intencionalidad política aprovechando la cercanía de las elecciones legislativas de Octuibre 2017, para generar algún tipo de costo político para el Gobierno de Gerardo Morales.

Desde ese momento se instaló en el imaginario colectivo la imagen de un encubrimiento, la de “los hijos del poder” involucrados,  y hasta se tenía ya, sin investigación ni derecho a defensa, a los culpables ya señalados y sentenciados. Pero, como sucede con toda leyenda urbana, se dijo mucho, pero nunca se aportó una prueba o evidencia fehaciente al respecto.

Este uno de los peligros de las redes sociales. Justamente, viviendo en ésta época de la posverdad, se prestan facilmente para la instalación de maliciosas y calumniosas versiones que mancillan el buen nombre y el honor de las personas. Y lo peor, es que algunos legisladores aprovechan sus fueros para lanzar estos dardos venenosos con toda impunidad, tal cual lo hizo Juan Manuel Esquivel quien, al parecer con más información que los fiscales sobre cómo ocurrieron los hechos de esa fatídica mañana de septiembre,  publicó su sentencia inapelable por su perfil de Facebook.

Si tanta información tiene este legislador ¿por qué no se presenta a la Justicia y cobra la fabulosa recompensa que hay para quien aporte datos que conduzcan a esclarecer este crimen?

Otro que ni lerdo ni perezoso aprovechó a su manera estos hechos, casi devolviendo el revés a quienes machacan con la situación de estos dos ex funcionarios y sugieren un supuesto encubrimiento desde las más altas esfereas para no sufrir el costo político en la previa de las elecciones, fue el propio gobernador Gerardo Morales quien durante el fin de semana aseguró que la Justicia está pronta a resolver el caso y que “caiga quien caiga, se hará Justicia”.

Palabras más, palabras menos, el gobernador dio a entender así que en Jujuy hay un Poder Judicial independiente, que  no hay vacas sagradas, y que se hará Justicia a como de lugar.

Lo cierto es que todos esperamos que haya Justicia para Matías, pero esperamos que no sea por el simple hecho de satisfacer un clamor popular basado en fabulaciones maliciosas de ingeniería política que solo busca exacerbar los ánimos con una falacia sin el más mínimo sustento probatorio que la instalación de la sospecha y la incertidumbre.

 

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Por Benjamin Urdemales || Luego de una corta, pero muy abultada en acontecimientos, primer semana del año, podría decirse que comienza propiamente el 2018, pero la verdad es que ya comenzó incluso antes de que termine el 2017. Y es que el transcurso de los hechos que se vienen dando desde las últimas semanas del año pasado no dejan de sorprender y asustar.

El analista del mayor y más agudo olfato para la política

El Gobierno Nacional, muy atinadamente decidió jugar las fichas en la apuesta que le ocasionaría el mayor costo político que trae aparejada la impopularidad, justo en la mitad de un mandato, amparándose en un capital que todavía no se agota.

Y así comenzó, a finales del 2017, con el ya anunciado paquete de reformas tributaria, fiscal, laboral y previsional que casi le cuesta un argentinazo en el siempre fatídico diciembre.

Sin embargo se pudo pasar por el percance, no sin pagar el costo de una medida impopular y muy rechazaada, sumado al costo que generó la represión en un país en el que todavía hay un vasto sector de la población que padece de fobia a los uniformes y al orden.

Solo queda pendiente la Reforma Laboral, otro aspecto del paquete de reformas proyectadas que sin dudas traerá cola y reacciones… sobre todo en el sector sindical. Si estas reformas se hubieran hecho apenas comenzó la administración Macri, allá por el inicio del 2016, quizás el Gobierno no hubiera sobrevivido. Aplicar estas medidas sobre el final de un mandato tampoco hubiera resultado estratégico.

Por ello creemos el timing es acertado. Luego de estas impopulares medidas que el Gobierno asegura que necesita para que las cosas marchen sobre ruedas, no se podría esperar nada peor -esperemos-, y solo quedará tiempo suficiente -dos años- para recoger las primicias del nuevo modelo de país y recuperar, en ese interín, la imagen magullada de estos dos primeros años.

Lo cierto es que por ahora aun quedan algunos sinceramientos, sobre todo tras la devaluación encubierta de unos días atrás, que habrá que tragar. Se vienen nuevos aumentos en los servicios, transporte, alimentos y combustibles. Y en medio de todo esto hay una innegable ola de despidos virtuales, que no pueden ser interpretados como simples finalizaciones de contratos.

El optimista quiere creer que todo esto en algún momento tiene que parar, y en este sentido se espera que la pendiente hacia arriba comience luego de la flexibilización laboral que se estaría tratando en febrero.

Para pasar por este trance, el Gobierno Nacional continúa aprovechando la tormenta judicial que cae sin piedad sobre ex funcionarios K, sindicalistas y sobre la propia ex familia presidencial, cada día más complicados en la Justicia, cada semana sumando nuevos detenidos preventivamente mientras se los investiga en causas tan escandalosas que llegan a superar la imagiación.

LA FASTUOSIDAD DE MILAGRO SALA VOLVIÓ A SER NOTICIA

La detención de Marcelo Balcedo, titular de SOEME y empresario de medios, en Uruguay, suma un nuevo capitulo y una nueva figurita a la seguidilla de ex funcionarios K detenidos por corrupción. La fastuosidad con la que vivía el gremialista era tal, que los vecinos uruguayos pensaban que se trataba de un narco. Autos de lujo, una principesca mansión y hasta un avión entre los embargos dan cuenta de la impunidad con la que se manejaba este supuesto defensor de los derechos laborales.

Casi en sintonía, aunque adelantados, en Jujuy se volvió a mostrar el lado fastuoso de Milagro Sala y compañía tras un megaoperativo de allanamientos en los que se volvió a secuestrar autos de lujo, camionetas, cuatriciclos que permanecían suatraídos a la acción de la Justicia, escondidos en depósitos y garages de empresarios y profesionales ligados a la Megacausa.

Una denuncia de la AFIP impulsó estos nuevos allanamientos en los que se dio con una importante cantidad de documentación que complican aun más la situación de Milagro Sala y su entorno familiar, y que van cerrando el cerco al ex gobernador y algunos funcionarios que habrían formado parte de la asociación ilícita que tendría raíces y brotes hasta en las más altas esferas del gobierno nacional anterior.

Como para darle un toque de color, uno de los detenidos en estos operativos fue aprehendido in-fraganti con un bolsón de dinero y joyas, el mejor estilo José López.

Como con Al Capone, pareciera ser que a Milñagro Sala la van a “clavar” con la cuestión impositiva. Y es que todo ese dinero faltante del que aun no tenemos noticias, paradero ni destino, tuvo que haber pasado por algún proceso de lavado de activos, y es justamente lo que ahora investiga la Justicia bajo la denuncia del ente recaudador. Y ello constituye quizás la pata más firme en una Megacausa que, según los fiscales, debió dividirse en tres por cuestiones metodológicas.

Con la prórroga de la prisión preventiva de Milagro Sala, que acordó el Superior Tribunal de Justicia, se llega al máximo legal permitido en cuanto a este tipo de detención, abriendo una recta final que tendría que desembocar en la elevación a juicio oral y público antes del año que viene.

Según los fiscales todo está encaminado a ello.  De hecho prevén que el juicio comience en entre febrero y marzo, siempre y cuando la defensa de la ex lider tupaquera no recurra a la estrategia de las dilaciones y obstaculización procesal en la que ya han dado sobradas muestras de una expertise excepcional.

Sin embargo, fuera de las causas de Milagro Sala, y aun en el ambito judicial, el Gobierno Provincial pasa por un trance algo pesado debido a dos bochornos mayúsculos que ha sufrido en las últimas semanas.

EX FUNCIONARIOS COMPLICADOS

El primero fue el escándalo policial en que se vio envuelto el joven ex director de Juventud de la Provincia, Matías Rivera, quien protagonizó un accidente de tránsito antes de entrar en un percance con policías, hechos que derivaron en su detención tras constatar un grado de alcoholemia superior al permitido.

El funcionario renunció a su cargo luego de intentar una penosa defensa en las redes sociales en la que llegó a amenazar al periodismo por difundir la información. Se fue con más pena que gloria, sin más apoyo que el de su círculo cercano de colaboradores, mientras el Gobierno miró hacia otro lado luego de soltarle la mano.

El otro hecho vino a suceder justamente la semana pasada cuando se conoció sobre la imputación como “encubridor”, en el marco de la causa Matías Puca, al ex presidente del Instituto de Seguros de Jujuy, Pablo Perovic.

Una situación realmente confusa pues al ex funcionario se lo investiga por unas supuestas conductas, denunciadas por comerciantes de autopartes quienes, según la fiscalía, lo indicaron como comprador de repuestos para un Chevrolet Agile, vehículo que se determinó fue el protagonista del accidente que terminó en la muerte del joven carrocero maimareño.

Perovic se presentó espontáneamente a la Justicia y rebatió todas y cada una de las acusaciones, exponiendo pruebas y dejando en claro que no tiene nada que ver con algún supuesto encubrimiento del supuesto autor del hecho, persona que aun no se ha determinado de quién se trata, ni con la compra de repuestos de un automóvil que aseguró no poseer ni tener conocimiento de que algún familiar o amigo posea.

Es decir que tenemos, aparentemente un supuesto encubridor pero aun no tenemos al encubierto. Una situación realmente inimaginable ni en los hipotéticos casos de consulta de ávidos estudiantes al profesor.

Luego de tres meses la Justicia no ha dado respuestas en torno a la resolución de este caso. Una serie de complicaciones se presentaron hasta para identificar al vehículo protagonista. Se ha logrado determinar un modelo y color, pero aun no se ha determinado la titularidad del vehículo en cuestión, a pesar de tener un sistema de cámaras de seguridad que se anuncio en su momento con bombos y platillos..

Lo que lleva a preguntarnos, si este costoso sistema de vigilancia no puede identificar el dominio de un vehículo y dar con el autor de un crimen; si las imágenes que provee son de tan pésima calidad, tal cual lo admitieron los fiscales en reiteradas oportunidades ¿para qué sirve?

Al parecer quienes realizan esta investigación se basan más en supuestos y rumores que circulan por las redes sociales más que en hechos y evidencia.  No es para nadie extraño que, luego de que se produjo la lamentable muerte de Matías Puca, inmediatamente corrieron los rumores con tinte e intencionalidad política aprovechando la cercanía de las elecciones legislativas de Octuibre 2017, para generar algún tipo de costo político para el Gobierno de Gerardo Morales.

Desde ese momento se instaló en el imaginario colectivo la imagen de un encubrimiento, la de “los hijos del poder” involucrados,  y hasta se tenía ya, sin investigación ni derecho a defensa, a los culpables ya señalados y sentenciados. Pero, como sucede con toda leyenda urbana, se dijo mucho, pero nunca se aportó una prueba o evidencia fehaciente al respecto.

Este uno de los peligros de las redes sociales. Justamente, viviendo en ésta época de la posverdad, se prestan facilmente para la instalación de maliciosas y calumniosas versiones que mancillan el buen nombre y el honor de las personas. Y lo peor, es que algunos legisladores aprovechan sus fueros para lanzar estos dardos venenosos con toda impunidad, tal cual lo hizo Juan Manuel Esquivel quien, al parecer con más información que los fiscales sobre cómo ocurrieron los hechos de esa fatídica mañana de septiembre,  publicó su sentencia inapelable por su perfil de Facebook.

Si tanta información tiene este legislador ¿por qué no se presenta a la Justicia y cobra la fabulosa recompensa que hay para quien aporte datos que conduzcan a esclarecer este crimen?

Otro que ni lerdo ni perezoso aprovechó a su manera estos hechos, casi devolviendo el revés a quienes machacan con la situación de estos dos ex funcionarios y sugieren un supuesto encubrimiento desde las más altas esfereas para no sufrir el costo político en la previa de las elecciones, fue el propio gobernador Gerardo Morales quien durante el fin de semana aseguró que la Justicia está pronta a resolver el caso y que “caiga quien caiga, se hará Justicia”.

Palabras más, palabras menos, el gobernador dio a entender así que en Jujuy hay un Poder Judicial independiente, que  no hay vacas sagradas, y que se hará Justicia a como de lugar.

Lo cierto es que todos esperamos que haya Justicia para Matías, pero esperamos que no sea por el simple hecho de satisfacer un clamor popular basado en fabulaciones maliciosas de ingeniería política que solo busca exacerbar los ánimos con una falacia sin el más mínimo sustento probatorio que la instalación de la sospecha y la incertidumbre.

 


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