viernes 28 de febrero de 2020


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Desfile de líderes mundiales en los funerales del rey saudita

Desfile de líderes mundiales en los funerales del rey saudita

La muerte de Abdalá.Desde el presidente de EE.UU. hasta su par francés, pasando por Nicolás Maduro y el rey de España se darán cita en Riad para expresar sus condolencias al flamante monarca Salmán.

26 de enero del año 2015

Jefes de Estado y dignatarios de todo el mundo. Un largo desfile de importantes líderes internacionales se da cita en Riad para presentar sus condolencias al nuevo rey de Arabia Saudita, Salman, tras la muerte de su medio hermano Abdalá, que reinó durante una década.

Las ceremonias fúnebres comenzaron tras las plegarias de la tarde de ayer y se prolongarán hasta esta noche. Y nadie parece estar dispuesto a ausentarse de la solemne despedida al anciano rey de Arabia Saudita, un país enclavado en una de las zonas más explosivas del planeta, con Yemen al sur, e Irak y Siria en el norte. Un país, financista de movimentos terroristas como herramienta para combatir a sus enemigos y un reino que se mueve bajo la rígida y pesada vara de la ley islámica; el mayor exportador de petróelo del mundo y un incómodo pero a veces conveniente aliado de EE.UU. en Oriente Medio, en una relación que hoy está en sus niveles más bajos.

Aún así, desde el presidente francés François Hollande hasta el premier británico David Cameron, el venezolano Nicolás Maduro y el rey de España, Felipe V, marcharon ayer rumbo a Riad.

Es más el presidente estadounidense Barack Obama decidió acortar una estancia en India, adonde llegará hoy para viajar a Arabia Saudita el martes.

Obama, para quien el fallecido rey era un aliado «sincero y valiente», y su esposa Michelle viajarán a Riad para dar el pésame «en nombre del pueblo estadounidense» al nuevo monarca saudita, Salman.

Hasta el príncipe Carlos de Inglaterra está entre los líderes que acuden desde el sábado a la capital saudita.

La visita del ministro iraní de Relaciones Exteriores, Mohammad Javad Zarif, es poco común, tratándose del representante de la República islámica shiíta frente al gran rival regional sunnita.

Aliado de los occidentales en la lucha contra los yihadistas pero criticado por su política en materia de derechos humanos, Abdalá, de unos 90 años, falleció el viernes en el hospital donde ingresó el 31 diciembre por una neumonía.

Unas horas después de la entronización de Salman, cientos de saudíes acudieron a jurar «obediencia y fidelidad» a su nuevo soberano y al príncipe heredero Muqrin en un palacio real de Riad, tal como exige la tradición.

En su primer discurso, Salman, de 79 años y con problemas de salud, declaró que no habrá cambios en la política de este reino ultraconservador sunnita del Golfo y peso pesado de Oriente Medio.

«Permaneceremos, con la fuerza de Dios, en la senda recta que este Estado ha seguido desde su creación por el rey Abdelaziz Ben Saud y sus hijos después», afirmó el nuevo monarca.

Tras las palabras del nuevo soberano sobre la continuidad en la política del principal productor de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), los precios del crudo cayeron el viernes hasta un nivel inédito desde hace casi seis años en Nueva York.

Arabia defiende con firmeza el mantenimiento de la producción de la OPEP a su nivel actual, aun a riesgo de que se aceleren esta caída de precios del crudo (-50% desde junio). El monarca fallecido, que oficialmente reinó una década pero manejó las riendas del poder durante diez años más tras el ataque cerebral de su hermanastro Fahd en 1995, ejerció una gran influencia en la política regional.

Sin embargo, defraudó a los reformistas, sobre todo en materia de libertad de expresión y de derechos de las mujeres, que siguen -por ejemplo- sin poder conducir vehículos.

Arabia Saudita, un país fundado en 1932 en la región donde nació el islam en 622, alberga los dos principales lugares santos musulmanes, La Meca y Medina.

(Fuente: agencias)

Jefes de Estado y dignatarios de todo el mundo. Un largo desfile de importantes líderes internacionales se da cita en Riad para presentar sus condolencias al nuevo rey de Arabia Saudita, Salman, tras la muerte de su medio hermano Abdalá, que reinó durante una década.

Las ceremonias fúnebres comenzaron tras las plegarias de la tarde de ayer y se prolongarán hasta esta noche. Y nadie parece estar dispuesto a ausentarse de la solemne despedida al anciano rey de Arabia Saudita, un país enclavado en una de las zonas más explosivas del planeta, con Yemen al sur, e Irak y Siria en el norte. Un país, financista de movimentos terroristas como herramienta para combatir a sus enemigos y un reino que se mueve bajo la rígida y pesada vara de la ley islámica; el mayor exportador de petróelo del mundo y un incómodo pero a veces conveniente aliado de EE.UU. en Oriente Medio, en una relación que hoy está en sus niveles más bajos.

Aún así, desde el presidente francés François Hollande hasta el premier británico David Cameron, el venezolano Nicolás Maduro y el rey de España, Felipe V, marcharon ayer rumbo a Riad.

Es más el presidente estadounidense Barack Obama decidió acortar una estancia en India, adonde llegará hoy para viajar a Arabia Saudita el martes.

Obama, para quien el fallecido rey era un aliado «sincero y valiente», y su esposa Michelle viajarán a Riad para dar el pésame «en nombre del pueblo estadounidense» al nuevo monarca saudita, Salman.

Hasta el príncipe Carlos de Inglaterra está entre los líderes que acuden desde el sábado a la capital saudita.

La visita del ministro iraní de Relaciones Exteriores, Mohammad Javad Zarif, es poco común, tratándose del representante de la República islámica shiíta frente al gran rival regional sunnita.

Aliado de los occidentales en la lucha contra los yihadistas pero criticado por su política en materia de derechos humanos, Abdalá, de unos 90 años, falleció el viernes en el hospital donde ingresó el 31 diciembre por una neumonía.

Unas horas después de la entronización de Salman, cientos de saudíes acudieron a jurar «obediencia y fidelidad» a su nuevo soberano y al príncipe heredero Muqrin en un palacio real de Riad, tal como exige la tradición.

En su primer discurso, Salman, de 79 años y con problemas de salud, declaró que no habrá cambios en la política de este reino ultraconservador sunnita del Golfo y peso pesado de Oriente Medio.

«Permaneceremos, con la fuerza de Dios, en la senda recta que este Estado ha seguido desde su creación por el rey Abdelaziz Ben Saud y sus hijos después», afirmó el nuevo monarca.

Tras las palabras del nuevo soberano sobre la continuidad en la política del principal productor de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), los precios del crudo cayeron el viernes hasta un nivel inédito desde hace casi seis años en Nueva York.

Arabia defiende con firmeza el mantenimiento de la producción de la OPEP a su nivel actual, aun a riesgo de que se aceleren esta caída de precios del crudo (-50% desde junio). El monarca fallecido, que oficialmente reinó una década pero manejó las riendas del poder durante diez años más tras el ataque cerebral de su hermanastro Fahd en 1995, ejerció una gran influencia en la política regional.

Sin embargo, defraudó a los reformistas, sobre todo en materia de libertad de expresión y de derechos de las mujeres, que siguen -por ejemplo- sin poder conducir vehículos.

Arabia Saudita, un país fundado en 1932 en la región donde nació el islam en 622, alberga los dos principales lugares santos musulmanes, La Meca y Medina.

(Fuente: agencias)


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