miércoles 17 de enero de 2018


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San Pedro-Caso Velásquez: Cerca de treinta testigos y la duda sobre si hubo planificación

San Pedro-Caso Velásquez: Cerca de treinta testigos y la duda sobre si hubo planificación

JUICIO

21 de noviembre del año 2017


Luego de la declaración indagatoria de al menos 30 testigos, entró en etapa final la primera fase del juicio por el homicidio del joven militante radical herido fatalmente, en plena veda electoral, por militantes tupaqueros.

Entre los relatos más importantes, estuvo el de Enrique Rojas Díaz, principal acusado por haber disparado el arma que hirió mortalmente al joven militante radical Ariel Velazquez.

Hubo por momentos declaraciones de algunos de los testigos que elevaron la temperatura en la sala de audiencias.

Cada una de las audiencias que se desarrollaron padecieron de importantes retrasos.  Por un lado, por el traslado de los detenidos que llegaban desde el Penal de Grorriti de San salvador de Jujuy, mientras que por otro,  los problemas logísticos se notaron en la falta de preparación del recinto y del personal de la sede sampedreña para alojar a la cantidad de personas que convocó el caso.

Durante las tres audiencias, estuvieron presentes los siete imputados en distintos grados, a saber:   Enrique Alfredo Rojas Díaz, como supuesto autor del delito de homicidio en ocasión de robo; Eduardo Mamaní, Máximo Emmanuel Zenteno, Julio Fernando Silisque, Mauro Julio Mamaní y F.A, un menor de edad, como supuestos coautores con participación necesaria en el delito de homicidio en ocasión de robo; y Marcos Julio Mamaní como supuesto autor responsable del delito de encubrimiento del hecho que desencadenó la muerte de Jorge Ariel Velásquez.

Los acusados estuvieron acompañados por sus familiares, madres y esposas, según el caso. En mas de una oportunidad, estos familiares y allegados de los acusados tuvieron que ser desalojados de la sala de audiencias puesto que inferían constantemente con el normal desarrollo del proceso, y porque aparentemente incomodaron a algunos de los testigos con sospechosos gestos que fueron percibidos como “intimidatorios”.

Rojas Díaz: “No se que me habrá pasado por la cabeza…”

En su primer relato ante el tribunal, el principal acusado como autor, Rojas Díaz. declaró su versión de la secuencia de cómo, sin premeditación y en circunstancias cotidianas, el robo “se dio” y se efectuó disparo, sin intención de herir ni de matar , y que se retiró del lugar sin saber que el disparo había impactado en la víctima

milagro arielEnrique Rojas Díaz, de 26 años, precisó, calmo y contundente, que no hubo premeditación en el robo, y esgrimió que  la gresca que se produjo se trataría de una cuestión suscitada del momento.

Según su relato, se dirigió junto a tres amigos a comprar sustancias narcóticas.

Rojas Díaz expuso que el sindicado cómplice menor de edad, F.A,  alias “Torito”, luego de regresar de comprar un “bagullo de marihuana”, fue interrogado por “Henry” por la procedencia del estupefaciente.  Torito le refirió que la habría obtenido de Juan Castillo, alias “Caloyo”,  sindicado como expendedor de sustancias ilegales.

En estas circunstancias es que los imputados decidieron, junto a “Edu”, Eduardo Mamaní, dirigirse e ingresar al domicilio de “Caloyo”, sito en el asentamiento Juan Pablo II del barrio La Merced, con el fin de quitarle la droga al dealer.

Siempre según Rojas Díaz,  quedaron en los motocicletas a la espera, como “campanas” o facilitadores del escape,  “Caraguay”, Máximo Zenteno y Torito.

Hizo una pesada pausa en su relato y dijo:  “No se que me habrá pasado por la cabeza”.

Refirió que al momento de ingresar en el domicilio del vendedor de drogas, tenía en su poder un “fierrito” de 15 cm aproximadamente. Una vez adentro se dio con que “Caloyo” no se encontraba en el lugar y que fue recibido por Ariel Velásquez.

Cuando Ariel se percata del “fierrito”, según dichos de Rojas Díaz, Velásquez extrajo de su cintura un arma de fuego, razón por la cual,  Rojas Díaz aseguró que tuvo que soltar la suerte de arma blanca que tenía, y abalanzarse hacia Velásquez para intentar quitarle el arma de fuego.

Fue en medio del forcejeo que, asegura Rojas Díaz escuchó la detonación y vio que Velásquez salió corriendo del lugar.  Entonces, recogió el celular, el arma de fuego y”el fierrito”, y huyó del lugar junto a sus cómplices.

En medio de su relato, el principal acusado de ser autor, de las lesiones gravísimas que ocasionaron la muerte del joven militante, pidió disculpas a la familia de Velásquez y a sus compañeros, asumiendo toda la responsabilidad del hecho, asegurando -inclusive- que nadie tenía noción de sus planes de robarle a “Caloyo”.

Posible giro en la causa, nuevas líneas de investigación. ¿El robo fue planificado o espontáneo?

Los testigos uno a uno, ratificaron, dudaron y negaron en algunos casos sus dichos. Estos testimonios y dudas que suscitaron, pusieron en aprietos a la defensa en más de un oportunidad.

Por momentos hubo un clima de indignación y preocupación del que pareció contagiarse el tribunal,  También pudo percibirse en el aire una sensación de impotencia por la versión inverosimil del principal acusado, tanto en la mesa de la querella como en la de la defensa.

Hubo, por supuesto,  testimonios destacados y resonantes que casi resultaron invalidados por los jueces.  Por ejemplo se hizo referencia a las  amenazas que dos de las testigos dicen haber recibido para ir a declarar, incluso un día antes de presentarse.

Los mismos se fundamentaron en la declaración del oficial inspector F. L., quien aseguró luego de idas y venidas en su relato, que había recibido un llamado de una voz femenina para investigar a las testigos F. A y C. C., por lo que procedió a informar a sus superiores sobre el llamado. Posteriormente se dispuso de medidas de protección para las dos testigos señaladas.

Los testimonios de estas dos testigos, señalaron especialistas consultados por NOTINOR.COM, podrían provocar un giro en la historia que relató Rojas Díaz..

En este sentido, hay que destacar que ambas testigos  afirmaron haber escuchado cómo se planeó el fallido atraco contra “Caloyo”, y aseguraron haber visto el arma que hirió gravemente a Velásquez momentos antes del hecho, en posesión de los imputados.

Además, según consta en declaraciones anteriores, no solo visualizaron el arma utilizada sino que afirman haber escuchado comentarios de “como se le había pasado la mano” a Rojas Díaz,por disparar contra el joven Ariel.

El próximo 23 de noviembre se renudarán las audiencias y, en esta última,podrían tener lugar los alegatos finales, dependiendo la cantidad de testigos que, conforme pase, el día declaren.

 

Luego de la declaración indagatoria de al menos 30 testigos, entró en etapa final la primera fase del juicio por el homicidio del joven militante radical herido fatalmente, en plena veda electoral, por militantes tupaqueros.

Entre los relatos más importantes, estuvo el de Enrique Rojas Díaz, principal acusado por haber disparado el arma que hirió mortalmente al joven militante radical Ariel Velazquez.

Hubo por momentos declaraciones de algunos de los testigos que elevaron la temperatura en la sala de audiencias.

Cada una de las audiencias que se desarrollaron padecieron de importantes retrasos.  Por un lado, por el traslado de los detenidos que llegaban desde el Penal de Grorriti de San salvador de Jujuy, mientras que por otro,  los problemas logísticos se notaron en la falta de preparación del recinto y del personal de la sede sampedreña para alojar a la cantidad de personas que convocó el caso.

Durante las tres audiencias, estuvieron presentes los siete imputados en distintos grados, a saber:   Enrique Alfredo Rojas Díaz, como supuesto autor del delito de homicidio en ocasión de robo; Eduardo Mamaní, Máximo Emmanuel Zenteno, Julio Fernando Silisque, Mauro Julio Mamaní y F.A, un menor de edad, como supuestos coautores con participación necesaria en el delito de homicidio en ocasión de robo; y Marcos Julio Mamaní como supuesto autor responsable del delito de encubrimiento del hecho que desencadenó la muerte de Jorge Ariel Velásquez.

Los acusados estuvieron acompañados por sus familiares, madres y esposas, según el caso. En mas de una oportunidad, estos familiares y allegados de los acusados tuvieron que ser desalojados de la sala de audiencias puesto que inferían constantemente con el normal desarrollo del proceso, y porque aparentemente incomodaron a algunos de los testigos con sospechosos gestos que fueron percibidos como “intimidatorios”.

Rojas Díaz: “No se que me habrá pasado por la cabeza…”

En su primer relato ante el tribunal, el principal acusado como autor, Rojas Díaz. declaró su versión de la secuencia de cómo, sin premeditación y en circunstancias cotidianas, el robo “se dio” y se efectuó disparo, sin intención de herir ni de matar , y que se retiró del lugar sin saber que el disparo había impactado en la víctima

milagro arielEnrique Rojas Díaz, de 26 años, precisó, calmo y contundente, que no hubo premeditación en el robo, y esgrimió que  la gresca que se produjo se trataría de una cuestión suscitada del momento.

Según su relato, se dirigió junto a tres amigos a comprar sustancias narcóticas.

Rojas Díaz expuso que el sindicado cómplice menor de edad, F.A,  alias “Torito”, luego de regresar de comprar un “bagullo de marihuana”, fue interrogado por “Henry” por la procedencia del estupefaciente.  Torito le refirió que la habría obtenido de Juan Castillo, alias “Caloyo”,  sindicado como expendedor de sustancias ilegales.

En estas circunstancias es que los imputados decidieron, junto a “Edu”, Eduardo Mamaní, dirigirse e ingresar al domicilio de “Caloyo”, sito en el asentamiento Juan Pablo II del barrio La Merced, con el fin de quitarle la droga al dealer.

Siempre según Rojas Díaz,  quedaron en los motocicletas a la espera, como “campanas” o facilitadores del escape,  “Caraguay”, Máximo Zenteno y Torito.

Hizo una pesada pausa en su relato y dijo:  “No se que me habrá pasado por la cabeza”.

Refirió que al momento de ingresar en el domicilio del vendedor de drogas, tenía en su poder un “fierrito” de 15 cm aproximadamente. Una vez adentro se dio con que “Caloyo” no se encontraba en el lugar y que fue recibido por Ariel Velásquez.

Cuando Ariel se percata del “fierrito”, según dichos de Rojas Díaz, Velásquez extrajo de su cintura un arma de fuego, razón por la cual,  Rojas Díaz aseguró que tuvo que soltar la suerte de arma blanca que tenía, y abalanzarse hacia Velásquez para intentar quitarle el arma de fuego.

Fue en medio del forcejeo que, asegura Rojas Díaz escuchó la detonación y vio que Velásquez salió corriendo del lugar.  Entonces, recogió el celular, el arma de fuego y”el fierrito”, y huyó del lugar junto a sus cómplices.

En medio de su relato, el principal acusado de ser autor, de las lesiones gravísimas que ocasionaron la muerte del joven militante, pidió disculpas a la familia de Velásquez y a sus compañeros, asumiendo toda la responsabilidad del hecho, asegurando -inclusive- que nadie tenía noción de sus planes de robarle a “Caloyo”.

Posible giro en la causa, nuevas líneas de investigación. ¿El robo fue planificado o espontáneo?

Los testigos uno a uno, ratificaron, dudaron y negaron en algunos casos sus dichos. Estos testimonios y dudas que suscitaron, pusieron en aprietos a la defensa en más de un oportunidad.

Por momentos hubo un clima de indignación y preocupación del que pareció contagiarse el tribunal,  También pudo percibirse en el aire una sensación de impotencia por la versión inverosimil del principal acusado, tanto en la mesa de la querella como en la de la defensa.

Hubo, por supuesto,  testimonios destacados y resonantes que casi resultaron invalidados por los jueces.  Por ejemplo se hizo referencia a las  amenazas que dos de las testigos dicen haber recibido para ir a declarar, incluso un día antes de presentarse.

Los mismos se fundamentaron en la declaración del oficial inspector F. L., quien aseguró luego de idas y venidas en su relato, que había recibido un llamado de una voz femenina para investigar a las testigos F. A y C. C., por lo que procedió a informar a sus superiores sobre el llamado. Posteriormente se dispuso de medidas de protección para las dos testigos señaladas.

Los testimonios de estas dos testigos, señalaron especialistas consultados por NOTINOR.COM, podrían provocar un giro en la historia que relató Rojas Díaz..

En este sentido, hay que destacar que ambas testigos  afirmaron haber escuchado cómo se planeó el fallido atraco contra “Caloyo”, y aseguraron haber visto el arma que hirió gravemente a Velásquez momentos antes del hecho, en posesión de los imputados.

Además, según consta en declaraciones anteriores, no solo visualizaron el arma utilizada sino que afirman haber escuchado comentarios de “como se le había pasado la mano” a Rojas Díaz,por disparar contra el joven Ariel.

El próximo 23 de noviembre se renudarán las audiencias y, en esta última,podrían tener lugar los alegatos finales, dependiendo la cantidad de testigos que, conforme pase, el día declaren.

 


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