martes 25 de junio de 2019


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¿BUSCAN GANARSE LA VIDA O DELINQUIR?

Amedrentamiento, insultos y drogas a la vista de todos

Amedrentamiento, insultos y drogas a la vista de todos

27 de octubre del año 2018

Es lo que denuncian los vecinos del barrio Coronel Arias  a nuestro medio. Como se puede observar se trata de los llamados trapitos o limpiavidrios que a diario se concentran en la intersección de la avenida Presidente Perón y Riobamba, frente a un reconocido supermercado de la capital, pero también se los puede encontrar en otros puntos de la ciudad como en las intersecciones de la avenida Urquiza y calle Otero.

Según los vecinos estas personas, la mayoría oriundos de otras provincias “actúan como “trapitos”, pero se aprovechan de los automovilistas que frenan y si hay resistencia a colaborar por parte de los conductores los insultan y agreden”.

“Intentan sacarte lo que pueden, desde plata hasta un cigarrillo y si hay resistencia lo que recibís es un insulto” relataron a nuestro medio.

“Además, es casi imposible pasar caminando por el lugar porque con amedrentamiento, insultos y guarangadas si sos mujer, pretenden que les des plata” aseguraron.

Los vecinos del Barrio Coronel Arias denunciaron que “además debemos bancarnos todos los días que estén consumiendo alcohol y drogas en esa esquina a la vista de todos. Nosotros pasamos al supermercado o vamos a la parada del colectivo y la postal siempre es la misma, se apropian de la esquina y no se puede circular”.

“Estamos a favor del que trabaja honradamente limpiando vidrios o mostrando algún número artístico en los semáforos pero a estas personas solo les interesa amedrentar a las personas, no buscan ganarse el pan de cada día” sentenciaron los enojados vecinos.

Si bien la postal se repite en diferentes puntos de la ciudad, incluso en ciudades del interior como en Palpalá, lo que preocupa gravemente de la denuncia pública realizada por los vecinos es el hecho de que también estas personas consuman drogas a la vista de todos, lo que nos lleva a preguntarnos ¿Cuál es la solución a este problema? ¿Hasta qué punto hay que aguantar la amenaza y el insulto? ¿A quién le compete encargarse de la situación?

Es lo que denuncian los vecinos del barrio Coronel Arias  a nuestro medio. Como se puede observar se trata de los llamados trapitos o limpiavidrios que a diario se concentran en la intersección de la avenida Presidente Perón y Riobamba, frente a un reconocido supermercado de la capital, pero también se los puede encontrar en otros puntos de la ciudad como en las intersecciones de la avenida Urquiza y calle Otero.

Según los vecinos estas personas, la mayoría oriundos de otras provincias “actúan como “trapitos”, pero se aprovechan de los automovilistas que frenan y si hay resistencia a colaborar por parte de los conductores los insultan y agreden”.

“Intentan sacarte lo que pueden, desde plata hasta un cigarrillo y si hay resistencia lo que recibís es un insulto” relataron a nuestro medio.

“Además, es casi imposible pasar caminando por el lugar porque con amedrentamiento, insultos y guarangadas si sos mujer, pretenden que les des plata” aseguraron.

Los vecinos del Barrio Coronel Arias denunciaron que “además debemos bancarnos todos los días que estén consumiendo alcohol y drogas en esa esquina a la vista de todos. Nosotros pasamos al supermercado o vamos a la parada del colectivo y la postal siempre es la misma, se apropian de la esquina y no se puede circular”.

“Estamos a favor del que trabaja honradamente limpiando vidrios o mostrando algún número artístico en los semáforos pero a estas personas solo les interesa amedrentar a las personas, no buscan ganarse el pan de cada día” sentenciaron los enojados vecinos.

Si bien la postal se repite en diferentes puntos de la ciudad, incluso en ciudades del interior como en Palpalá, lo que preocupa gravemente de la denuncia pública realizada por los vecinos es el hecho de que también estas personas consuman drogas a la vista de todos, lo que nos lleva a preguntarnos ¿Cuál es la solución a este problema? ¿Hasta qué punto hay que aguantar la amenaza y el insulto? ¿A quién le compete encargarse de la situación?


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