12-11-17 |

Caso Belén: Cuando las normas jurídicas se tornan en herramientas para los violentos

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Belen Galán, es una joven jujeña quien por diferentes circunstancias de la vida y del sistema quedó desocupada y decidió un día ir a probar suerte a Mar del Plata, junto a su pareja y sus pequeñas mellizas bebe. En ese momento y dada la circunstancia del desempleo, decidieron emigrar para conseguir un mejor pasar económico.  

belen galan foto

En poco tiempo se profundizó una grave situación de violencia de genero. Belén, realizó la denuncia correspondiente por la violencia que sufría junto a sus hijas por parte de su pareja y padre de las niñas.

Aquí comienza el largo camino que todavía recorre Belén Galán para librarse de la violencia machista a la que se vio sometida por su pareja.  Lo que no esperaba era encontrarse con la violencia procesal o judicial a la que la somete el sistema a las mujeres,

En este como en muchos otros en casos de violencia, la justicia parece que no está para ampararla, ni ofrecerle la contención que merece una situación tan extrema.

 

En exclusiva, NOTINOR.COM, dialogó sobre el caso María Belén, con la Dra. Mariana Vargas abogada de organizaciones de mujeres, como Mujeres Unidas de Jujuy, y miembro integrante de la Casa de la Mujer María Conti, de San Pedro de Jujuy, entre otras.

mariana vargas campaña belen

Al respecto, Vargas destacó que se ha avanzado en esta semana en este movimiento que se ha convertido practicamente en una campaña o causa nacional, recordando los antecedentes:  “tras de la denuncia por violencia de género que hizo Belén, como respuesta del juzgado Belén obtuvo en primer término, una orden de restricción de acercamiento; pero también ordenó la Justicia, prohibir que las niñas salieran de la ciudad -de Mar del Plata- por esto del cuidado compartido de los hijos e hijas que es lo que sea incorporado en el Código Civil con la nueva reforma”.

Sobre este particular instituto jurídico, Vargas consideró, “en la realidad las mujeres somos las que nos ocupamos del cuidado personal y de todo lo que tiene que ver con el rol de la mujer en esta sociedad; el problema es que el cuidado compartido formal (como un ideal filosófico-jurídico) no se plasma en la realidad y termina convirtiéndose en una herramienta más de violencia para los violentos… para los violentos hombres que violan a las mujeres y para la justicia violenta que también violenta las mujeres con las niñas, en este caso”.

Frente a semejante violencia institucional de género,la Dra. Vargas logra sacar una medida cautelar para que las niñas se quedaran en Jujuy, las tres -las mellizas y Belén- necesitaban la contención adecuada para romper con esa circulo de violencia”, continuó.

“Así, ellas debían vivir con dos mil pesos de cuota alimentaria, lo cual también, no solo representa, sino que es violencia económica, teniendo en cuanta lo imposible para una mamá, a cargo de dos niñas bebés, poder trabajar y obtener el dinero adecuado para la manutención de las tres”.

“Logramos la medida cautelar, por lo que Belén pudo quedarse más tiempo; confiamos en que la justicia de Mar del Plata lo resuelva pero, la respuesta fue un exhorto por el que se ordenó la restitución de las niñas al papá violento”, relató la abogada sobre el  inicio del calvario judicial que están obligando a vivir a Belén.

belen galan campaña

Ante esta situación, se presentaron a una audiencia donde tuvieron que elegir si seguirían apelando, corriendo el riesgo de correr con la misma suerte -incluso con las niñas yéndose con el padre violento, con la policía de por medio- o tratar de resolver la cuestión con una situación menos lesiva.

“Resolvimos que la mamá se vaya con una bebé, y el papá con la otra.  A los pocos días se le reintegraron la bebé a Belén y hoy hoy están juntas. Así comenzó Belén la lucha en Mar del Plata y fue recibida por la Multisectorial de Mujeres de esa localidad con quienes nos contactamos para que puedan acompañarla”, resumió Vargas.

Luego de ello, Belén interpuso un recurso, con el patrocinio de sus abogados y con el acompañamiento del movimiento de mujeres, para que mediante una medida cautelar le permitan volver a Jujuy mientras sigue debatiendo el tema de la custodia.

“De esto se trata de la campaña, de poder lograr que se decida a favor de Belén y que ella pueda venir acá y tener una vida con sus niñas, libre de violencia, más allá del contacto con el papá que nunca se negó; nunca estuvo planteada que no haya contacto, pero tiene que ser sin violencia”, resumió,

Al respecto refirió que en mas de una oportunidad  las niñas rompían en llantos al escuchar al padre por teléfono, lo que denota que la situación de violencia siempre fue de gravedad.

 

 

EL 651:  “MÁS HERRAMIENTAS PARA EL VIOLENTO”

Para la Dra. Vargas, hay algo más allá del caso particular de Belén, qué es puntualmente la discusión del artículo 659 del  del Código Civil, que establece derechos y obligaciones compartidas de los padres sobre sus hijos.

El problema es que si las leyes formales que no expresan la realidad de las situaciones que vivimos, estas se convierten en herramientas que terminan jugando a favor de los violentos.  “Esta situación se dará,  hasta tanto no tengamos una Justicia y una realidad distinta”, consideró la profesional del derecho.

“Hoy, este cuidado compartido igualitario, es algo que nos afecta mucho; no hay un solo caso de violencia en que el violento no amenace con recurrir al artículo 651 código civil”, graficó.

“Es la amenaza primera del violento, afectan a la mujer sacándole a los niños, que estaban al cuidado de ella… porque sí; porque en esta sociedad es así… las mujeres se encargan de los hijos, por el rol que tenemos, por la presión que sufrimos… ósea todo es cuestionable para nosotras”, remarcó.

Hoy por hoy parecería imposible no revictimizar a una mujer en situación de violencia de genero, y resulta claro y conciso que ni siquiera la ley parece ponerla a resguardo.  Cada palabra, cada doctrina, cada ley que se enunció a favor de liberar a la mujer de la violencia en su mas amplia expresión, encuentra un vacío ilegislable a priori que termina siendo una herramientas para el violento.

Solo hace falta mirar a nuestro alrededor para darse cuenta que en esta sociedad el rol de crianza y educación de los niños y niñas recae en la mujer:  mujer madre, mujer abuela, mujer tía, e inclusive hasta mujer docente en lo que respecta a educación de nivel inicial.  Queda claro, pues, que la mujer tiene incorporado por una cuestión cultural el rol que permite que los niños y niñas se desarrollen como personas inmersas en la misma.

Y he aquí la consideración que tomaré para referirme al artículo que cita la Dra. Vargas: el articulo 659 del nuevo Código Civil enuncia que ambos progenitores tienen la obligación y el derecho de criar a sus hijos, alimentarlos y educarlos conforme a su condición y fortuna, aunque el cuidado personal esté a cargo de uno de ellos.

Quiere decir que, a pesar de que la custodia sea compartida, tanto en derechos como en obligaciones, solo uno de ellos debe tomar mayor responsabilidad sobre el niño o niña en cuestión cuando están separados… y  claro está que en este caso se refiere a la madre, en la mayoría de los casos; no solo por ser madre, sino también por un estereotipo social que demarca que la mujer debe ser responsable del cuidado de los hijos o hijas.

La sociedad patriarcal señala como una conducta inadecuada, inmoral, abandónica e inescrupulosa, el hecho que una madre deje al cuidado de su padre a los hijos,  Pero, es la misma sociedad que condena a la madre, la que también victimiza al padre cuando,  por diferentes motivos, se encuentra a cargo de sus hijos, estableciendo la idea de que  “como es padre, como es un hombre, como es un trabajador, no se encuentra posibilitado o capacitado para estar al cuidado de su propia descendencia”.  De allí el dicho cliché: “los chicos están siempre mejor, o deben estar, con la madre”.

Resulta evidente que la carga social recae sobre la mujer; toda la carga social en cualquiera de sus formas, se trate de hijos, de familia, de actividades laborales, o de la vida en sí.

Indefectiblemente, sospecho que ese “uno”, al que alude el artículo 659 cuando enuncia la excepción a lo conjunto, que es lo que pareciera establecer como “lo normal”, hace más referencia a la madre que al padre. Lo cual, por otro lado,remite al machismo gramatical, inmerso en una cultura ultra patriarcal que hace referencia  solamente al “macho” en la universalidad o generalidad. ,

Esto es una claro ejemplo de que la reforma que se hizo al Código Civil carece de perspectiva de genero. ¿Como una modificación del Código Civil que se aplica a casos de violencia de género no tuvo en cuenta la perspectiva de género, ya que obliga a la mujer a entregar a sus hijos o hijas al padre violento quien no solamente la violenta a ella como mujer, sino como madre?

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NIÑOS y NIÑAS, TROFEOS CON CARA DE DINERO

Llegamos aquí a una de las discusiones más cruciales a la hora de resolver qué hacer con los chicos:  ¿con quién van a vivir, quién los cuidará, quién los mantendrá?

Ya lo citaba la Dra. Vargas al mencionar el caso de Belén Galán; en la mayoría de los casos, los hijos e hijas de las parejas que viven situaciones de violencia se tornan un trofeo de guerra con cara de dinero; lo que suscita más violencia:  desde hombres que exigen poder ver a sus hijos para recién cumplir con la obligación de pasarle a la mujer la cuotas alimentaria, a hombres que no cumplen con ella, aunque haya sentencia judicial, bajo el argumento de que la mujer o su familia le impiden ver a sus hijos.

Son situaciones que se dan, aunque en muchos de los casos lo que menos importa es mantener un vinculo sano, o garantizar -o ayudar a garantizar- que el niño o niña trascurra su vida en condiciones sanas para poder llevar una vida plena.

Luego, ¿cuántas veces, en estos casos de violencia de género, no se ha  escuchado a más de una mujer decir “me pega… abusa de mi… me maltrata…  pero es buen padre”.

Es aquí donde se torna necesario hacer un parate y explicitar la situación. Un padre no es buen padre si violenta a la madre de sus hijos, aunque a los chicos no los violente directamente o aunque no genere situaciones en las que los menores se vean violentados.

¿Por qué? Porque si un padre golpea, insulta y priva de la libertad económica, o de la libertad de hecho, a la madre de sus hijos, no hace otra cosa que posicionar a la misma en un estado de angustia extrema, por las condiciones a las que se ve expuesta en su vida cotidiana.

¿Cómo es posible que ese daño producido no se extienda o alcance a los hijos?. Resulta evidente que los menores se ven perjudicados, violentados, aún más cuando participan activamente como victimas de la violencia cotidiana que viven las mujeres por parte de sus parejas o ex parejas violentas.  Y sobre todo cuando son partícipes indirectos o inncoscientes de la violencia.

UNA JUSTICIA INJUSTA

Sin embargo, la Justicia, lejos de amparar al desprotegido, sirve de herramienta para que ésta violencia se perpetúe, ya que avala prácticas machistas de los violentos físicos, económicos, emocionales, o simbólicos.

El violento es violento hasta con con la cuota alimentaria, que en la mayoría de los casos, tambien, es insuficiente.  La Justicia obliga a los hijos e hijas en situación de violencia a revincularse con el violento. Resulta casi irrisorio pensar que la justicia no se percata de una situación tan clara de violencia.  Y lo peor es que el violento lo hace con premeditación de poner en una encrucijada a la mujer; de castigarla por las decisiones tomadas. Como si la separación de una pareja implicara también la separación emocional, económica y humana de los hijos en común. Sin embargo, esta ventaja judicial para el violento lleva la forma del juez.

Claro está que a la Justicia le falta mucho camino por recorrer en materia de violencia de género, alcances, sufrimientos y consecuencias en su más amplio espectro. Y sobre todo trabajar con las victimas de violencia de genero, bajo una perspectiva de genero.

Mientras las leyes que debieran proteger a la mujer la obliguen a permanecer como victima del violento, las mujeres seguiremos sufriendo el machismo social, judicial inclus hasta la muerte. Tremendo pensar que los vacios legales del nuevo Código Civil propiecen el escenario para el femicidio, aún con los protocolos de violencia de género activos.

Por ello, creo que es propio hablar de violencia procesal o judicial en los mismos términos que cuando hablamos de violencia obstétrica. Es una forma de violencia institucional  de la que se vale el Patriarcado para sostener la desigualdad, que sigue respondiendo a una figura idealista, absolutista de supremacía genital, donde el falo es el único que tiene derecho a ser nombrado gramaticalmente. No nos olvidemos que la mujer vota hace menos de cien años en este país, y no es casualidad que el género femenino se vea invisibilizado e insensibilizado en el nuevo Código Civil que nos rige.

Referencias: Artículo 659 del Nuevo Código Civil

Si sufrís violencia de genero comunícate al 144 las 24 horas del día

Por Analía Albornoz


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