19-05-17 |

Realidad virtual: la nueva terapia para combatir la demencia

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La realidad virtual o VR es un concepto que se remonta a los años cincuenta del siglo pasado. Por aquel entonces, ilustraciones y textos referentes a una realidad alternativa hacían las veces de simulador, sin demasiado éxito dada la tecnología del momento. Fue el mundo de los videojuegos en los años ochenta quien dió el empujón definitivo a esta nueva alternativa tecnológica.

Aún habiendose hecho un hueco en la consciencia colectiva, la realidad virtual seguía representando el querer y no poder más explícito. Hasta el 2010, año en el que un joven llamado Palmer Luckey presentó su proyecto de casco de realidad virtual llamado Oculus. A partir de entonces, las grandes empresas del sector se dedicaron a diseñar sus dispositivos de realidad virtual, presentando sus nuevos gadgets en estos dos últimos años.
El objetivo de la esta tecnología no es otro que el de sumergir al usuario en un mundo alternativo, permitiéndole interactuar con el entorno. Recientemente, la realidad virtual ha adquirido un nuevo sentido: ayudar a las personas mayores que han sufrido patologías que afectan al sistema nervioso.

Una de las enfermedades más frecuentes entre la población anciana es la demencia. Más de 47,5 millones de personas en todo el mundo padecen este transtorno, pudiendo conducir, en muchos casos, a la pérdida de memoria y la depresión. Afortunadamente, experimentos realizados con realidad virtual demuestran que puede ayudar a los pacientes transportándolos a ambientes tranquilos y seguros, como la playa o el bosque. A través de las imágenes, los ancianos son capaces de reconocer escenarios y explicar sus emociones o recuerdos.
En España, la Residencia de Mayores San Juan de Dios de Granada ya ha probado la tecnología en pacientes que han sufrido patologías como el ictus, la demencia u otros procesos que alteran el funcionamiento nervioso. Los resultados han sido muy alentadores respecto a la estimulación cognitiva y la rehabilitación neurológica, además de reforzar cualidades como la atención, la autoestima y un buen estado anímico.

Resulta evidente que la realidad virtual tiene todavía un margen muy amplio de mejora, incluso no descartemos, en un futuro, llegar a llevar una segunda vida en la red, de manera que sea totalmente compatible con nuestra existencia tangible. Black Mirror no dista tanto de nosotros, esperemos que, tome el camino que tome este mundo virtual, siempre lo haga en favor de mejorar la vida de los seres humanos.



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